martes, 22 de mayo de 2012



            Arquidiócesis de Tegucigalpa/ Decanato Zona Periférica
Parroquia Cristo Rey y Santa Cruz
                                                                                                                                         Sábado 26 de Mayo 2012
MISA DE LA VIGILIA DE PENTECOSTÉS
Monición ambiental
Bienvenidos sean todos a la Casa de Dios, la casa donde habita y desde donde brota para el mundo el don del Espíritu Santo.
Como saben, hoy celebramos la misa de vísperas de la Solemnidad de Pentecostés, la fiesta del don del Espíritu Santo del Padre por el Hijo a su Iglesia.
¿Quién es el Espíritu Santo?, ¿Qué hace en nosotros?, ¿Por qué es tan importante en nuestras vidas y por qué lo celebramos con una solemnidad en particular? Todas estas preguntas encuentran luz en la prolongada liturgia de esta noche.
Digamos de entrada que el Espíritu Santo es el más grande regalo que el Padre nos ha podido hacer a partir de la resurrección de su Hijo. Es Dios mismo habitando en nosotros desde el día de nuestro bautismo
Preparémonos a celebrar con gozo a Aquel que por ser Dios es capaz de llenarnos del mismo amor de Dios y transformarnos en el fuego de sus dones y hacer santa nuestra vida en la plenitud de sus frutos.
Recibamos al Padre_____ y a quienes le acompañan en la procesión de entrada. Puestos de pie, cantemos

Monición general a todas las lecturas y a la primera lectura
Gen. 11, 1-9

El valor del conjunto de cada uno de los textos de la Palabra de Dios que esta noche escucharemos está en la revelación de un aspecto en particular que cada texto, incluidos los salmos, nos hacen. Al finalizar el conjunto de todas estas lecturas tendremos como una completa radiografía o, mejor dicho, un cuadro de cuerpo entero sobre el Dios Espíritu Santo. Atentos, pues, al mensaje de cada texto.
Así por ejemplo, la lectura del Génesis que a continuación se proclamará nos revela cómo la soberbia y la autosuficiencia alejan el corazón de las personas del amor de Dios. Ya no solo quieren ser como dioses, ahora pretenden además ocupar su lugar. Por contraste, solo el don del Espíritu Santo dará a la humanidad la docilidad que engrandece, la humildad, que sublima. Escuchemos.

2da. Lectura                           Ex. 19, 3-8. 16-20
Escuchar la voz del Señor, guardar sus mandatos. En esto cifra el siguiente texto la clave para alcanzar a ser pueblo de Dios, nación santa y consagrada ¿Y acaso no es el Espíritu Santo el único capaz de enriquecernos con sus dones para que también nosotros podamos exclamar: “Haremos cuanto nos ha dicho el Señor!

3era. Lectura                          Ez. 37, 1 – 14
Qué vació se encuentra el corazón del hombre cuando no lo llena la gracia de Dios. Y qué vacía y seca es su vida cuando no se conduce por sus palabras. Por eso mismo es que en el Credo llamamos al Espíritu Santo “Señor y dador de vida”. Escucharemos ahora un relato lleno de vida en el Espíritu de Dios. Ojala así de llena esté nuestra vida en la Palabra y el Espíritu del Señor.


4ta lectura.                             Joel. 3, 1 – 5
Lo que en el texto del profeta Joel que ahora escucharemos era un hecho extraordinario, ahora, desde el sacramento del bautismo es un hecho común: que todos los que hemos recibido el Espíritu Santo somos llamados a ser profetas y misioneros del Señor. Si Dios da su Espíritu no es para que nos quedemos callados, sino para que procuremos la salvación de todos…aunque sean pocos los que vivan fielmente en el Señor.


5ta. Lectura                                                   Rom. 8, 22 – 27
El Espíritu Santo: fortaleza en la debilidad, maestro de oración, ánimo de liberación. Por su
Gracia, este mundo pecador alcanzará la libertad de los hijos de Dios. Pero hay que saber
esperar, es decir trabajar y aguardar la manifestación y el desarrollo de los planes de Dios.
 A esto nos invita ahora san Pablo.



Evangelio                                                  Jn. 7, 37 – 39
La obra de Jesús es incomprensible sin el Espíritu Santo. Más aún, la obra de Jesús es incompleta sin el Espíritu Santo. Bien lo entendió san Juan, que explica el torrente de agua viva que brota en el corazón de los que creen en Jesús como una desbordante manifestación del Espíritu Santo.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Es mejor si el coro propone algún estribillo cantado, sino a cada petición se responderá (cantando o no):
“Envía, Señor, tu Espíritu que renueve nuestros corazones”
1.      Los dones de tu Espíritu Santo enriquezcan por siempre, Padre, a los que has consagrado a tu servicio: el Papa, los obispos y sacerdotes. Para que sus vidas y su ministerio den frutos abundantes de santidad para tu pueblo. Oremos…
2.      Los dones de la inteligencia y la justicia inunden los corazones de nuestros servidores públicos, para que en todos sus actos busquen el bien común y con el don de la fortaleza superen las tentaciones del poder. Oremos…
3.      Los frutos de la caridad y la benignidad caractericen a nuestra parroquia de Cristo Rey y la Santa Cruz para que los pobres y desamparados encuentren en nosotros el apoyo y aliento necesario para frente a sus necesidades. Oremos…
4.      Los dones del consejo y el santo temor de Dios, acompañen, Señor, todas nuestras iniciativas pastorales para que en todo y sobre todo busquemos siempre tu voluntad y jamás nuestro cómodo interés. Oremos…
5.      Los frutos de la modestia, continencia y castidad adornen el corazón de toda la juventud de nuestra parroquia en particular, y nuestra Arquidiócesis en general. Para que con un corazón puro y dócil se acerquen a ti, Señor. Oremos…



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